Declaración Universal de los Derechos Humanos: Artículo 19 - Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión - El final para los traidores a Dios verdadero está muy próximo, porque el mal es vencido siempre por el Padre eterno, padre infinito de amor, paz y bondad. Como dijo Jesús: el hombre solo será salvado por amor.Le ruego a nuestro amadísimo Dios, que tenga misericordia de los ignorantes y ciegos, pues ellos conducen este mundo de caos, horror y vileza. También le ruego, que deje que mentes inteligentes, sensibles y bondadosas tomen el relevo de esta realidad nuestra para liberarnos y evolucionar. También deberemos ser nosotros mismos los que nos ganemos los premios, el mayor de los premios es nuestra propia libertad, económica, social, mental y de tantas otras formas que no podemos disfrutar, cuando no comprendes que eres esclavo de los pensamientos de otro, unos pensamientos que heredaste al nacer y "NO" son tuyos.

viernes, 15 de marzo de 2013

La falacia del hombre femenino: el mayor timo a la mujer // Abandona la homosexualidad tras conocer La Conspiración del Movimiento Gay (testimonio) // El varón masculino, esa cosa tan despreciada… en el Día del Padre // Así funcionan las redacciones de las revistas femeninas (Elle, Cosmopolitan, etc) // Demoledor testimonio de un ex homosexual de padre frío y madre sobreprotectora // El sufrimiento masculino: más secreto que los Extraterrestres

Actualizado: 28/Marzo/2013

Rafapal.com:
La asunción por parte de la OMS de la conspiración de las hormonas feminizantes en los plásticos y cosméticos supone el principio del final de esa ingeniería social que fue el “hombre femenino”. Un invento que ha castrado al varón y ha impulsado a las mujeres a elegir hombres femeninos, que les permitan, a su vez, ejercer el rol masculino.

A comienzos de los años noventa las revistas Elle, Cosmopolitan, Telva, Vogue y Marie Claire comenzaron a promocionar al “hombre femenino” como la solución a las relaciones de pareja. Un hombre depilado, trabajado cosméticamente y lánguido, sin carácter, sin testosterona.

La Nueva Mujer debía buscar a un hombre tan femenino como ella en la creencia (falaz) de que así la entendería mucho mejor y dejarían de haber problemas de comunicación. Fue así cómo, en España, se promocionaron a hombres como Miguel Bosé, José María Mendiluce, Jesús Vázquez, Antonio Canales, Ricky Martin y Nacho Duato, entre otros, como los nuevos objetos de deseo. Todos ellos, resultaron ser homosexuales.

A lo largo de estos últimos años me han contado, directa o indirectamente, una decena de casos similares: mujeres que descubren que su marido (o pareja) la estaba engañando… con otro hombre. 
Es un golpe fuerte y, cuando te lo cuentan, uno se queda con poca capacidad de respuesta. Sé que esto es mucho más común de lo que mucha gente pensaría.

La cuestión se puede abordar desde diferentes puntos de vista y todos ellos son válidos y sumatorios, pero el más interesante es el igualitario. 
Durante los últimos 30 años nos sometieron a un tremendo lavado de cerebro a través del valor de la igualdad, como si fuera la panacea para todos los problemas: “cuanto más iguales, más paz habrá”. Esto es verdad en lo tocante al aspecto legal y económico pero rotundamente falso cuando hablamos de igualar a aquello que, NATURALMENTE, es diferente.