Declaración Universal de los Derechos Humanos: Artículo 19 - Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión - El final para los traidores a Dios verdadero está muy próximo, porque el mal es vencido siempre por el Padre eterno, padre infinito de amor, paz y bondad. Como dijo Jesús: el hombre solo será salvado por amor.Le ruego a nuestro amadísimo Dios, que tenga misericordia de los ignorantes y ciegos, pues ellos conducen este mundo de caos, horror y vileza. También le ruego, que deje que mentes inteligentes, sensibles y bondadosas tomen el relevo de esta realidad nuestra para liberarnos y evolucionar. También deberemos ser nosotros mismos los que nos ganemos los premios, el mayor de los premios es nuestra propia libertad, económica, social, mental y de tantas otras formas que no podemos disfrutar, cuando no comprendes que eres esclavo de los pensamientos de otro, unos pensamientos que heredaste al nacer y "NO" son tuyos.

miércoles, 28 de octubre de 2015

Revelaciones con Alberto Canosa: Titanes



Publicado el 28 oct. 2015
Cuando se descubrieron los Rollos del mar Muerto, se encontraron fragmentos del libro de Enoc, lo que ayudó a los eruditos a verificar su antigüedad, al mismo tiempo que a corroborar que los antiguos consideraban este texto como inspirado. Muchos de los padres de la iglesia también estimaban el libro de Enoc como sagrado, entre ellos Tertuliano, el mártir Justino, Irineo, Orígenes y Clemente de Alejandría. Este es un hecho importante, porque si Enoc verdaderamente fue un profeta, entonces deberíamos tener en cuenta sus palabras, porque su libro es el texto que más habla del pronto retorno de los Nefilims.

En el capítulo 10, segunda parte del versículo 12 del libro de Enoc dice, que los Vigilantes que fueron juzgados durante el diluvio, estarían «...Encadenados durante setenta generaciones en los valles de la tierra hasta el gran día de su juicio». Y dice el versículo 13 a continuación, que «En esos días se les llevará al abismo de fuego, a los tormentos y al encierro en la prisión eterna».

Luego en el capítulo 15, Enoc escribe sobre la descendencia muerta de los Vigilantes, los gigantes o Nefilims, e implica que son liberados en el mismo tiempo, para traer muerte y destrucción sobre los hombres: «Los espíritus malos proceden de sus cuerpos, porque han nacido de humanos y de los santos Vigilantes... Y los espíritus de los gigantes, de los Nefilim, que afligen, oprimen, invaden, combaten y destruyen sobre la tierra y causan penalidades... Estos espíritus se levantarán contra los hijos de los hombres y contra las mujeres porque de ellos proceden» (Enoc 15:9a, 11a, 12).

Stevia, el edulcorante verde más perseguido, con el gran Josep Pamies

La stevia es entre 250 y 300 veces más potente que el azúcar de caña, pero sin contraindicaciones. No aporta calorías ni grasas saturadas, ni azúcares, ni colesterol, ni carbohidratos

JUAN FORNIELES
Miles de lechugas de hojas de roble, simétricas y orgullosas, marcan con su rojo Burdeos el camino más corto para llegar a Pàmies Hortícoles. En este vergel de Balaguer (Lérida) trasiega un payés orgulloso y decidido, Josep Pàmies, el David de la stevia.

Este agricultor catalán se ha convertido en el azote de las multinacionales del azúcar, de las compañías fitosanitarias, de las empresas agroquímicas, de las grandes farmacéuticas, de las alimentarias y, cómo no, de la Administración.

Pàmies es la cuarta generación de agricultores expertos en hortalizas. Pegado a la tierra, montó junto a su hermano Miquel un pequeño imperio en torno a la lechuga, hasta que en el 2000 se topó con la ‘stevia rebaudiana’, la planta dulce originaria de Paraguay que iba a cambiar su negocio y su filosofía vital.

Josep Pàmies, el David de la stevia. 
CARLOS GARCÍA
El payés andaba cabreado con el mundo porque sus cosechas intensivas iban de mal en peor por culpa de las plagas, del exceso de productos químicos y los precios a la baja. Investigando a través de Internet se topó con la stevia de Paraguay y decidió probar suerte. Pidió semillas por correo y las plantó en su amada tierra recreando el clima tropical en un invernadero. Corría el año 2004.

La stevia es un edulcorante entre 250 y 300 veces más potente que el azúcar de caña, pero sin contraindicaciones. La planta, además, es fuente de proteínas, fibra, hierro, fósforo, calcio, potasio, zinc, vitaminas A y C. Y aún hay más: no engorda porque no aporta calorías ni grasas saturadas, ni azúcares, ni colesterol, ni carbohidratos.

Josep mimó los cultivos y comenzó su labor evangelizadora. Regaló plantas a diestro y siniestro y escuchó a sus amigos y clientes que tomaban las hojas verdes o las infusiones. Mejoraban su salud, controlaban su peso y, sobre todo, era una bendición para los pacientes diabéticos porque, según Pàmies, la stevia es “un excelente tratamiento para esta enfermedad”, especialmente “para los enfermos de tipo II y para un buen porcentaje de los de tipo I”.